Es una fuerza que de momento te sostiene, pero si es más fuerte que tú te empuja y hasta puede tirarte.
Creo que lo más factible es descansar en esa fuerza (Dios) y no resistirse a ella.
El compromiso que a partir de estas sesiones, asumes como catequista.
No sentirme indispensable para los niños y dejar que sea el Espíritu Santo quien los guíe después de que ellos tengan una experiencia espiritual con Cristo.
Que no se basa en el lo que diga y piense , sino en un mutuo entendimiento para llevar acabo su voluntad dejándome transformar siendo dócil e imitándolo .Y a lo que me permite día con día ir por el camino correcto como catequista orando y meditando la palabra de Dios
ResponderEliminar1) la experiencia me recuerda que Dios es firme, no cambia, siempre estará apoyándome con su fuerza aunque yo me retire, El seguirá ahí dispuesto a sostenerme.
ResponderEliminar2) la verdad, no sé si seré capaz de ser catequista, me ha gustado la sesión y creo que efectivamente hay que dejar que el Espíritu Santo actúe sobre los niños, los catequistas deben ser guías "ligeros" que sólo encaucen hacia la experiencia del Espíritu Santo, en cuanto "enganchen" hay que dejarlos, en eso estoy de acuerdo. Por otro lado el concepto novedoso de hacer la catequesis divertida me parece que puede funcionar muy bien pero venía con la idea del catecismo "a la antigua" y me ha sorprendido mucho.