La experiencia de depositar todo mi peso en alguien más, fue muy enriquecedora. En un principio me costó mucho trabajo confiar plenamente en mi compañero pue sentí miedo a caer, a lastimarme la espalda o a no lograr el equilibrio al recibir, pero al mismo tiempo depositar mi peso. A veces eso me ocurre también con la catequesis, saber que transmito el mensaje del Reino de Dios a otros es un gran compromiso y me siento como cuando recibí el peso de mi compañero, con temor de no poder "soportarlo" (en el amplio sentido de sostener con coherencia lo que anuncio) pero también comprendí la importancia de confiar en que alguien me sostiene y no me dejará caer, en esta analogía sólo puede ser Dios quien me guía y me sostiene.
¡Bendiciones!
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