Perdón por el retraso pero hice la tarea, luego escuché/vi el video de la sesión y luego no conseguía ponerme a escribir en el foro, para cuando quise ya se me olvidaba lo que hice de "tarea" y otra vez a empezar. Por cierto, una sesión muy bonita que me ha hecho entender las cosas bajo otro punto de vista. Ahí va:
Mt 5, 6 y 7
Este capítulo me dice que "no hay nada nuevo bajo el sol", ya ha habido otras personas que han sufrido persecuciones y nosotros no deberíamos lamentarnos por padecer por causa del Señor. Es un modo de darnos aliento porque realmente si vamos en el buen camino, deberemos padecer calumnias, injurias etc pero desde el cielo se nos tendrá en cuenta este tipo de padecimientos y sufrimientos y eso ya es una recompensa y consuelo. Me parece una lista de sentimientos por los que podemos pasar en esta vida y al mismo tiempo una guía de cómo no desviarnos del camino: reconociéndonos necesitados de Dios, siendo misericordiosos con el prójimo, limpios de corazón(vigilando nuestras intenciones en cada cosa que hacemos), buscando construir la paz, haciendo que otras personas la encuentren, encuentren a Dios, como debe ser el propósito de todo catequista, sin apartarnos de la voluntad de Dios, deseando la justicia de Dios que no es la terrenal...
Aquí entra la parte en la que se determina nuestra misión en este mundo, somos la "sal de la tierra", estamos hechos para un propósito, no desperdiciemos estos dones que Dios nos ha concedido y hagámoslos válidos, dando verdaderamente testimonio de ser seguidores de Cristo.
Por otro lado, todo lo que hagamos debe ser coherente, es lo que me enseña con el comportamiento fraterno, de nada sirve que traiga mal en mi corazón con "mi hermano" y que lo separe de mi vida "espiritual" pensando que son cosas diferentes ya que primero va el prójimo, el que tengo más a mano.
Me llama la atención lo poderoso que es la advertencia sobre la ocasión de pecado, más claro no se puede decir, huye de la ocasión de pecado porque las consecuencias serán peor que la "no huida".
Rotundidad es la palabra que encuentro al leer "Que tu palabra sea SI cuando es SI y NO cuando es NO". Esto incluye no mentir, no dar rodeos para expresar claramente nuestra postura, debemos ser sinceros siempre, sin ánimo de ofender ni lastimar pero con nuestra verdad y claridad sin medias tintas ni tibieza. Mucha gente se alejará pero eso significará que estorbaban en nuestro camino que es la voluntad de Dios.
En cuanto a la venganza y el amor a los enemigos, me parece una llamada a la santidad, qué difícil es en esta vida no desear la justicia terrenal que hace pensar en "que le ocurra lo mismo a él", no debemos desear mal a nadie, aunque lo haya procurado, Dios sabe más, mejor dejarlo en sus manos.
Mi Padre "ve y está en lo secreto", no tengo duda, por eso ni la limosna, ni los buenos actos, ni el ayuno, ni si quiera mis pensamientos le deben sorprender, él todo lo sabe. Y de algún modo me parece bonito así, es una complicidad la que se crea de esta manera porque es fortalecer la relación entre el Señor y yo, él y yo sabemos, nadie más, ¿acaso no es bonito?
Poner nuestra vida en manos de Dios, es algo difícil porque nos enseñan a no hacerlo, pero es una prueba enorme de amor, efectivamente Él proveerá, Él se encargará de nosotros porque nos ama como el mejor de los padres, entonces, no es necesario tener y poseer, es necesario acercarse cada vez más a Él y desear hacer todo para nuestro futuro en el cielo. Hay que tener confianza en Dios, malos hijos seríamos de no hacerlo, hay que seguirle y evidentemente nos alerta de que no será fácil, pero merece la pena, ir "por la puerta estrecha", no buscar en otras religiones lo que nuestro Señor ya nos da, no hace falta más, y puede ser muy nocivo, y de este modo siguiéndole construiremos sobre roca, firme, sin miedo a ruinas y derrumbes.
Ef 6, 10-18
"Vivan en constante oración y súplica", esto es una instrucción que sirve para toda la vida, perseverar en la oración es lo único que nos va a salvar de tanto mal que hay en este mundo intentando desviarnos de nuestro propósito de seguir a nuestro Señor. Es lo único que puede mantener el canal de comunicación con Dios para saber si vamos bien y no desviarnos del buen camino.
Que el Espíritu Santo nos guíe a todos y nunca nos separemos de Dios.
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