miércoles, 11 de noviembre de 2015

Sesión 4, Parte 2

La experiencia que he tenido en la providencia de Dios:
Dios me provee todo y a través de muchas personas me ayuda.  En alguna ocasión veía que no tenía pantalones buenos y todos estaban muy molidos en la entrepierna, recuerdo que dije hay Dios mío necesito unos pantalones y al otro día llego mi mamá con muchos pantalones que la jefe ricachona quería sacar del closet.
Otro día estaba cocinando unos garbanzos y sonó extraña la olla, me voltee a mirarla y explotó pero no me sucedió nada, no me queme y yo lloraba de rodillas dándole gracias a Dios por protegerme.
Casi siempre estábamos endeudados en mi hogar, pero cuando tomamos la decisión de ayudar en la Iglesia como catequistas e invirtiendo parte de nuestro dinero en la misma, comenzaron a cambiar las cosas y actualmente doy testimonio de libertad económica e invito a las personas a compartir porque realmente el mercado me rinde más desde que incluimos donación para los más necesitados.
Yo llamo a cada momento especial: pequeños milagros, a veces rompo en llanto en las eucaristías porque estoy muy agradecida con Dios por tanta cosas bellas que me regala y me apeno por no poder corresponder siempre a ese gran amor que Él me demuestra.
Gracias por tantas  reflexiones tan bonitas y por traer a nuestra memoria momentos tan valiosos y que vale la pena compartir.
¡Abrazos y Bendiciones!

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