El fruto de mi oración.
Estos pasajes bíblicos me invitan a estar siempre en alerta a las cosas que se me presenten en mi vida y a llevarlas de una manera positiva y encaminarlas hacia el bien, tratando de que no le sirvamos a dos amos; sino solo a uno al que verdaderamente da la Felicidad plena y aquí me enseña que tan misericordioso es Dios con cada uno de sus hijos y nos invita a que en todo momento lo estemos imitando a Él en su humildad con que siempre trato a quienes lo rodearon y que seamos fuertes para vencer las tentaciones. Por nuestros frutos nos haremos merecederos del Reino de Dios y es una lucha diaria que debo asumir fortaleciendo mi fe día a día.
Bendiciones.
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