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Tus
experiencias al leer los capítulos 5, 6 y 7 del Evangelio de San Mateo.
El Señor me
invita a anhelar los tesoros celestiales y a buscarlos con mucho esmero. No es recto juzgar a nadie, más bien tener paciencia
con los que van en contra-vía y que el mismo Señor pone en mi camino porque
espera que yo aprenda algo de ellos o simplemente quiere que yo recuerde que iba
también en el sentido contrario y gracias
a Él estoy aquí.
Dios me invita
a dar testimonio y para que con este testimonio invite a otros a seguir a
Jesús. Como Él me acompaña todo lo que
salga de mí, debe reflejar lo que llevo en mi corazón y por esa misma fuerza que
recibo de Dios no me puedo dejar afectar de las trampas del enemigo para
alterar la obra que Dios quiere hacer a través de mí.
Debo ser
valiente para hacer lo justo y debo ser temerosa para no hacer lo injusto.
La oración
por mi prójimo y por mí, serán la señal perfecta de la plena confianza en Dios
y de mi disponibilidad para ponerme en sus manos.
Dios nunca
nos fallará, porque realmente quiere nuestra salvación.
¡Acércate a
los árboles que dan buenos frutos!
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